
Desde ahora más de 16.000 habitantes de La Candelaria y visitantes del corazón de Bogotá van a poder disfrutar de una obra que se realizó con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los residentes y donde se rehabilitaron más de 1.000 metros cuadrados de espacio público en el barrio La Concordia.
La obra, ubicada en la calle 12C entre carreras 1ra y 2da, no solo moderniza el entorno urbano, sino que resuelve un problema crítico de estabilidad para las viviendas que están ubicadas en la parte superior del muro de contención.
El proyecto nació de la necesidad de mitigar la afectación de los antiguos muros de contención, estos ya no eran seguros y por ello, fue vital construir uno nuevo, en concreto, que garantizara la seguridad de las personas que vivían allí y también la de los transeúntes y turistas que a diario visitan el sector.
“Hacemos entrega a la ciudadanía de una de las obras más esperadas por quienes habitan esta zona de Bogotá. Con esta renovación, ponemos a disposición de toda la ciudad, un espacio que es accesible y disfrutable para todos y todas, donde se vivirán nuevas muestras artísticas y se escribirán nuevas historias que se recordarán en cada visitante”, mencionó Angélica María Angarita Serrano, alcaldesa local de La Candelaria.
Uno de los puntos más llamativos es el diseño que se utilizó. Lejos de ser un muro de concreto gris tradicional, el equipo implementó el concepto de una ‘cinta de concreto rojo’, lo que unifica el espacio cumpliendo múltiples funciones. El concreto no solo se convirtió en muro, también es escalera, banca y matera que le da vida a los andenes.
“Es una reinterpretación respetuosa de la arquitectura patrimonial. El color no es pintura ni maquillaje; es el material mismo, elegido para dialogar con el adoquín rojo tradicional de La Candelaria, permitiendo que las casas históricas y la Plaza de la Concordia sigan siendo las protagonistas”, señaló María Paula González, arquitecta diseñadora del proyecto.
La ejecución fue, en palabras de los responsables, un proceso "dispendioso". Debido a las características del suelo, los muros de concreto no podían fundirse en una sola intervención, debía hacerse en tramos que no superarán los 2,40 metros, obligando a trabajar por a los contratistas por partes.
“Fue un diseño hecho de a pedacitos para garantizar la estabilidad de las casas colindantes”, explicaron fuentes de la obra, destacando que el espacio reducido que tenían para realizar la obra y las autorizaciones del Plan de Manejo de Tránsito (PMT), fueron los mayores retos que afrontaron desde que se inició la intervención.
La intervención cumple con todas los permisos
Ante las dudas de algunos sectores de la comunidad sobre el impacto en el patrimonio cultural, los responsables fueron enfáticos: el proyecto contó con todas las licencias y aprobaciones de las entidades competentes, incluyendo la revisión del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural.
El diseño busca resaltar el valor de las construcciones vecinas mediante una estética contemporánea pero homogénea con el entorno.
La obra que embellece tanto al Chorro de Quevedo y la Plaza de Mercado de La Concordia, beneficia no solo a los más de 16.000 habitantes de la localidad de La Candelaria, sino a los miles de extranjeros que recorren estas calles.